Una bruja muy sabia


«Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible»

Hermann Hesse

Fragmento de “Estela, Una Bruja de Tres al Cuarto”

— ¿Vd. es Estela? ¿Estela,La Pitonisa? …— Exclamó el joven con incredulidad.

Su saludo fue impecable, aunque para mi gusto demasiado correcto, tan frio… No me gustó el tonito con el que lanzó la pregunta, ni esas pausas calculadas, que delataban la decepción que se había llevado al conocerme.

Intenté disimular mi enojo, consciente de mi carácter explosivo, de que a veces sacaba las cosas de quicio y, por un mínimo detalle, me dejaba llevar. Respiré profundo y le tendí la mano derecha, aún perfumada por la cebolla del asado.

El muchacho correspondió, tendiéndome la suya de forma automática, ajustando la intensidad del apretón a las normas del viejo manual: “Conducta de los Humanos del Siglo XX”, donde las brujas aprendemos que los hombres son mucho más complejos de lo que a primera vista parecen.

"...Una cosa era lo que ellos deseaban mostrar; otra, lo que ellos sabian de sí; y otra bien distinta, LA REALIDAD."

La realidad del joven salió a la luz al estrechar su mano. Me transmitió tanta carga negativa que me tuve que descalzar de inmediato para soltarla y no absorberla.

Aquel muchacho se estaba literalmente ahogando en campos energéticos que yo visualizaba con claridad, aunque él no se percatara. Y es que a los humanos se les enseña desde niños a cuidar la cara y el cuerpo, pero no la mente. Eso les hacía tan vulnerables como indefensos.

Al descubrir en el joven a un enfermo, le miré de otra manera… Devolví el apretón con la misma intensidad, mientras me venía a la mente las enseñanzas de tía Nora sobre los hombres:

Los humanos NO se conocen a sí mismos. Se quieren demasiado para descubrir sus defectos y miserias. Pero las huellas del tiempo no mienten. Léelas y sabrás de ellos más que ellos mismos.

A mi me apasionaba leer ojos, manos, arrugas, tics nerviosos de los humanos, fruto de sus angustias y alegrías pasadas. Esas marcas delataban su presente y eran signos del futuro, ese que mis clientes erróneamente creían ya escrito y me consultaban como una realidad a asumir. Recordaba con claridad las palabras de mi maestra:

Creer que NO tienes arte ni parte en el desarrollo de tu existencia es el error más grave que puedes cometer con tu propia vida, y a la vez el más frecuente.

Coger las riendas de tu vida es el reto más importante que enfrenta todo ser, incluidas nosotras, pero los humanos buscaban en nuestra bola de cristal cómo encarrilar su futuro, sin que ellos hicieran nada por conseguirlo… ¡Cómo cambiaría el mundo si los humanos dejaran de sentirse sujetos pasivos de su propia suerte!

Foto de Susana Monís

Susana Monís · Escritora

Escribo. No se vivir de otra manera. Mis historias se tejen entre un Madrid donde nací y una Habana donde viví, que marcó mi forma de sentir y de contar.

Comentarios (4)

0 / 500
Marihace 4 días

A pesar de lo remala que está la conexión, lo he podido leer y me ha encantado.

Patricia A.hace 5 días

Me encanta, es así tal cual ❤❤

Una bruja muy sabia
103