Todo Bajo Control


«Nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción»

Bob Marley

Sonó el timbre: Entre risas y empujones, mis alumnos desaparecieron Yo quedé sonsa, apoyada en la puerta del aula, como todos los viernes. Y es que, sin ti, el fin de semana se me atragantaba.

De repente Merci, mi vecina, me gritó mientras seguía camino

—Flaca ¡entró el agua en la cuadra!

Llevábamos dos días sin una gota, así que aquellas palabras evaporaron mi tontera y activaron a “Estela la Resolvedora”: Tocaba llenar tanques, lavar ropa, fregar los cacharros…

En nada estaba en la cocina, frente a mami, que sin montar drama, pero con la preocupación tatuada en la cara, me soltó :

—Nena, el Ruso se jodió. No arranca.

Aquella noticia no era mala, sino la peor…

En ese primer mundo donde vives, los aparatos viejos, según cuentas, se tiran si se rompen ¿Para qué cuidarlos si vas a la tienda y consigues uno nuevo de paquete? Pero en Cubita, bien lo sabes, jugamos en otra liga: Nos toca cuidar lo nuestro.

Ese armatoste tosco, ruidoso, viejo, era un miembro más de mi familia. Cuando nací, ya era el consentido de mami. Le cuidaba como gallo fino: Cada año le daba su mantenimiento y cada dos o tres, le chapisteaba. Hasta tú… ¿Recuerdas? Lo montaste su plataforma de madera para que no se le pudrieran los bajos al baldear.

Consciente de la candela que se nos venía encima, me bloquee:

Desde que marchaste, mi drama había sido cargar con la casa y la family entera. Mi cabeza echaba humo: Mil preguntas, cero respuestas.

El agobio me tenía atada, así que eché mis libras sobre una silla, y dejé suelta la lengua: Maldije nuestra suerte a grito pelao.

El problema llegaba, como no podía ser de otra manera, en el peor momento. Justo cuando tocaba comprarle zapatos a Pau: Su pie crecía, ya no daba espera, y la rotura del Ruso lo complicaba todo.

Entonces me vino a la cabeza el motor. Con lo del Ruso, se me había olvidado prenderlo…

Al verme levantar, mami, con un gesto, me paró:

—Tranquila. Lleva rato puesto. Los tanques deben estar llenos. También, están a salvo, en el freezer de Tomasa,: La bola de carne de puerco, la pulpa de mango para los jugos y las postas de pollo… ¡Esa vecina nuestra, es un ángel con patas! Siempre está, para nosotras.

Me quedé mirándola. Confieso que un poco descolocada. Conforme más la miraba, más agradecida estaba a los Santos y a Diosito lindo, porque me la dejaran acá conmigo ¡Mi negrona valía un potosí! De eso, no tengo dudas.

Seguía en mis reflexiones cuando, escuché a Victor, el hijo de Tomás, pidiendo que le abriéramos.

Su visita no podía ser casualidad…

Era el crack de los aparatos eléctricos. Arreglaba hasta el del vecino más jodedor. Aprendió del mejor: su padre. Nevera, lavadora o ventilador… Nada se le resistía. Seguro mi mami lo mandó a buscar. Y conociendo a ese negrito, lo dejó todo, para rescatarnos.

Mientras le metía mano al Ruso, mami sirvió cafecito y le puso al día de lo graciosa que estaba Paula, de los chismes del barrio, de lo bien que me iba en la escuelita….

Y cuando Victor cambió el fusible y ese Ruso arrancó ¡Armamos una bulla!

Mientras, nosotros estábamos en la gozadera, mami, fue a la alcoba y trajo las sandalias para Pau y las puso sobre la mesa. Aquello me dejó loca. Luego, me explicó que las habían conseguido entre mi hermana y ella. Se me saltaron las lágrimas de agradecimiento. Llevaba meses ahorrando poquitos para eso…

Respiré hondo…¡TODO BAJO CONTROL!Mi negrona no dejaba un cabo suelto. Gracias a la Virgen y a todos los Santos, seguía pilotándo ella la nave.

Nota de la autora

Toda mi admiración a esas madres cubanas, que resuelven, crian a los nietos, cocinan, resuelven, cuidan….

Foto de Susana Monís

Susana Monís · Escritora

Escribo. No se vivir de otra manera. Mis historias se tejen entre un Madrid donde nací y una Habana donde viví, que marcó mi forma de sentir y de contar.

Comentarios (17)

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Hermeshace 2 semanas

Susi, me he leído esta historia. La verdad es que es refrescante. La realidad nuestra hay que mirarla, leerla despacio, y disfrutarla. Ahí es donde está la cosa, en el día a día. Cuando crees que no tienes fuerza y sale sola esa fuerza, el ímpetu, las ganas de salir adelante, de resolver, de buscar soluciones. No dejes de escribir.

Jenryhace 2 semanas

Muy tierna historia, la disfruté mucho, gracias Susana por compartirla.

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